domingo, 1 de agosto de 2010

El Club Social de Acoyapa un lugar donde reina la exclusión.


La violencia es uno de sus “preceptos éticos”. Se rigen por normas sociales de 1938 año en que fue “fundado” por segunda vez. Los granadinos crearon en mi pueblo, allá por el año 1876, el espacio más retrogrado de Chontales, el Club Social de Acoyapa

En 1907 fue cerrado por el gobierno liberal de José Santos Zelaya. En 1979 fue convertido en comando sandinista y luego en Casa de la Cultura, para que todo el pueblo pudiera entrar y no solo unos cuantos lugareños y otros tantos “extranjeros” que llegan de Managua a sentirse como Chamorros y Lacayos. En la década de los noventas, con la asunción de doña Violeta Barios, el club fue regresado a sus antiguos socios.

A los socios del club les encanta ser observados por los campesinos que bajan del campo a rendirle tributo a nuestro santo patrono San Sebastián. Los campesinos se colocan en la ventana del lugar agarrando las verjas, mientras adentro una orquesta toca para que la “realeza” acoyapina se divierta el 20 de enero.

La elección de la novia del club es el evento más importante de esa noche, la noche más iluminada de Acoyapa. Una niña “real” es escogida por un grupo de hombres, mejor conocidos como socios propietarios. Estos señores para seleccionar a la ganadora toman en cuenta su apellido, sus raíces familiares, su belleza y por supuesto su virginidad.

Una vez ganó como novia del Club Social una muchacha hija de un socio con una de sus amantes y no con su esposa. La controversia giró en el pueblo. La gente discutió por una semana si la madre de la niña coronada debìa asistir a la ceremonia, pero no pudo entra, los socios se lo impidieron. Doña Carmen se quedó junto a los campesinos observando detrás de las verjas.

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